Colecciones

La Biblioteca Personal de John Maxwell Coetzee constará de la selección e introducción de doce clásicos de la literatura universal que lo han acompañado a lo largo de su vida. Ante este emprendimiento no podemos más que recordar las palabras de Borges : “Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. La rosa es sin por qué, dijo Angelus Silesius; siglos después, Whistler declararía El arte sucede.” John M. Coetzee es profesor de literatura, traductor, lingüista, crítico literario y sin duda, uno de los escritores más importantes de los últimos tiempos, y de los más premiados. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2003 y en dos ocasiones le fue concedido el Booker Prize, el premio más prestigioso de la literatura en lengua inglesa. Ante el proyecto de la edición de su Biblioteca Personal J. M. Coetzee comentó: “Será una especial aventura volver a explorar aquellos libros que han sido de enorme importancia en el transcurso de mi vida y poder formular mis ideas acerca de ellos en la forma de una introducción. Además estoy muy entusiasmado porque esta biblioteca aparecerá primero en el mundo de habla hispana.”

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Título: Molloy
Autor:
Beckett, Samuel

Traductor: Roberto Bixio
Editor: El Hilo de Ariadna
ISBN: 978-987-3761-14-0
Páginas: 288
Formato: 16,5 x 24 cm
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Molloy

(2017)

Beckett a menudo es considerado un escritor «intelectual». Era, sin duda, un hombre de intelecto agudo y amplios conocimientos. Pero de esto no se deduce que el intelecto fuera el resorte de su escritura. Más que cualquier otro trabajo suyo, Molloy surge de una fuente profunda del autor, una fuente tal vez inaccesible para el intelecto. Con confianza cada vez mayor, Beckett pudo remitirse a la fuente que se le había abierto en Molloy para llevar a cabo un proyecto creativo más amplio, que cambiaría el rostro del teatro contemporáneo y que también podría haber cambiado el de la ficción contemporánea si sus novelas hubieran tenido la misma amplia difusión de sus piezas.

El gran logro de Molloy es permitir que el intelecto dudoso, interrogativo, al que se lo mira mal en psicoterapia, aparezca en la prosa, de manera que —milagrosamente— el monólogo es capaz de proceder sin interrupción, sin venirse abajo, sin silencios, mientras que, a la vez, las fórmulas y automatismos

del lenguaje pueden ser aislados y sometidos a una inspección escéptica.

De la Introducción de J. M. Coetzee (Premio Nobel de Literatura)

 

 

 

 

 

Samuel Beckett (Dublín, 1906 − París, 1989), novelista y dramaturgo irlandés. Estudió en una escuela protestante de clase media en el norte de Irlanda y, luego, ingresó en el Trinity College de Dublín, donde se diplomó en lenguas románicas. Trabajó como profesor en París, donde conoció a su compatriota James Joyce, de quien fue traductor y se hizo muy amigo. Luego de la Segunda Guerra Mundial, en la que participó de la Resistencia francesa, se dedicó de lleno a la escritura. Aunque utilizaba indistintamente el francés o el inglés como lenguas literarias, a partir de 1945, escribió la mayoría de sus obras en francés y él mismo tradujo casi todas al inglés. En 1951, Suzanne Deschevaux-Dumesnil lo ayudó a encontrar editor para Molloy. El éxito relativo de esta novela le permitió la publicación de otras y, en especial, la representación de Esperando a Godot en el teatro Babylone de París, que tuvo un increíble éxito de crítica y público. En narrativa, sus novelas más sobresalientes, además de Molloy (1951), fueron Malone muere (1951) y El innombrable (1953). Pese al criterio expreso del autor, estas tres obras suelen tomarse como una trilogía y, en 1961, Beckett recibió por esta el Premio Formentor. Entre sus obras dramáticas se encuentran, además, Acto sin palabras (1956), Fin de partida (1957) y Días felices (1960). Desde principios de los años sesenta hasta su fallecimiento, la obra de Beckett se compactó en formas cada vez más simples y autorreferenciales, cuyo ejemplo más extremo es la obra dramática Breath (Aliento, 1969). Su ruptura con las técnicas tradicionales dramáticas y la nueva estética que proponía le valieron la etiqueta de «antiteatro» o «teatro del absurdo». En el año 1969, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.