Colecciones

La Biblioteca Personal de John Maxwell Coetzee constará de la selección e introducción de doce clásicos de la literatura universal que lo han acompañado a lo largo de su vida. Ante este emprendimiento no podemos más que recordar las palabras de Borges : “Un libro es una cosa entre las cosas, un volumen perdido entre los volúmenes que pueblan el indiferente universo, hasta que da con su lector, con el hombre destinado a sus símbolos. Ocurre entonces la emoción singular llamada belleza, ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica. La rosa es sin por qué, dijo Angelus Silesius; siglos después, Whistler declararía El arte sucede.” John M. Coetzee es profesor de literatura, traductor, lingüista, crítico literario y sin duda, uno de los escritores más importantes de los últimos tiempos, y de los más premiados. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2003 y en dos ocasiones le fue concedido el Booker Prize, el premio más prestigioso de la literatura en lengua inglesa. Ante el proyecto de la edición de su Biblioteca Personal J. M. Coetzee comentó: “Será una especial aventura volver a explorar aquellos libros que han sido de enorme importancia en el transcurso de mi vida y poder formular mis ideas acerca de ellos en la forma de una introducción. Además estoy muy entusiasmado porque esta biblioteca aparecerá primero en el mundo de habla hispana.”

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Título: Relatos
Autor:
Kafka, Franz

Traductor: Ariel Magnus, Juan Rodolfo Wilcock, Jorge Luis Borges, María Rosa Oliver
Editor: El Hilo de Ariadna
ISBN: 978-987-3761-26-3
Páginas: 376
Formato: 16,5 x 24 cm
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Relatos

(2017)

«No sabemos –y quizá no sabremos nunca– los propósitos esenciales que alimentó [Kafka]. Aprovechemos ese favor de nuestra ignorancia, ese don de su muerte, y leámoslo con desinterés, con puro goce trágico. Ganaremos nosotros y ganará su gloria también».

Jorge Luis Borges

 

«En sus últimos relatos, Kafka perfeccionó una prosa analítica de fina textura, parca en su uso de la metáfora. Está basada en moldes dialécticos o rabínicos, pero también los parodia. En estos relatos su procedimiento consiste en plantear un postulado fantástico –en este caso, el postulado digno de cuento de hadas de un pueblo de ratones consagrado al chillido– y después explorar las consecuencias del postulado en vuelos especulativos que parecen eminentemente racionales, pero que conducen a un cul de sac tras otro».

De la Introducción de J. M. Coetzee (Premio Nobel de Literatura)

 

 

 

 

 

 

FRANZ KAFKA (Praga, 1883 - Kierling, Austria, 1924) nació en el seno de una familia judía de clase media. La figura de su padre se impuso sobre su labor y sobre su existencia. En su imaginación, este tendero y patriarca burdo y práctico, de carácter dominante que no adoraba más que el éxito material y el ascenso en la escala social, pertenecía a una raza de gigantes y era un tirano admirable pero repulsivo. En su intento autobiográfico más importante, Kafka escribió Carta al padre (1919), en la que atribuye su refugio en la literatura a esa autoritaria figura paterna que le generaba un sentimiento de impotencia. En un mundo convulsionado y de porvenir incierto, Kafka produjo una narrativa que reflejó como pocas la imposibilidad y la ausencia de identidad dentro de una sociedad asfixiante y frente a una realidad opresiva. Su estilo mezcla fantasía y realidad de forma natural, lo que le da a su obra un aire claustrofóbico que se evidencia en muchos de sus relatos. Kafka fue amigo de varios intelectuales y literatos judíos alemanes de Praga y, en 1902, conoció a Max Brod, quien sería su amigo, biógrafo, promotor, salvador, además de exégeta de sus escritos. En 1923 se mudó a Berlín para escapar de su familia paterna y dedicarse a escribir. Allí encontró una nueva esperanza en la compañía de Dora Diamant, una joven judía nacionalista, pero su estadía debió interrumpirse en el invierno de 1924 por el deterioro de su salud. Tras un breve período final en Praga, murió en una clínica cerca de Viena. Contra el deseo de que sus manuscritos inéditos fuesen destruidos luego de su muerte, Max Brod los publicó en forma póstuma. Entre ellos, se encuentran las tres novelas por las que es más conocido: El proceso (1925), El castillo (1926) y América (1927).